Fuera de Campo 2025 #3: Notas sobre la pertenencia

El sábado 8 decidí tomar un descanso del encuentro, aunque con un espíritu similar: asistí a la proyección de «Café Vienés» (Es war einmal ein Walzer, o Érase una vez un vals) en la librería El Gran Pez, a cargo del legendario Cineclub Dynamo. Una audiencia pequeña y cálida, mezcla de recurrentes del cineclub y asistentes de Fuera de Campo que no optaron por la función de «Pin De Fartie».

Al día siguiente vi «Hijo Mayor» de Cecilia Kang. Es una película que exige paciencia. Por momentos, la proyección me tuvo perdido, sin saber a dónde quería llegar la directora. Las convenciones narrativas se dejan de lado, y la herencia coreana de Kang es un trasfondo constante. Su punto más alto es cuando la película revela su naturaleza de documental. El cierre, con ese plano de la silla y los álbumes familiares apilados, es la clave: todo el filme se revela como la reconstrucción de un enorme recuerdo. Es lo que le da sentido.

El lunes 10, «Las Descendientes» tuvo la menor concurrencia que he visto en la muestra; apenas tres cuartas partes de la sala. Es un documental de 60 minutos que contrapone la herencia cultural de dos chicas. Gabriela, de Hornaditas (Jujuy), desea continuar con sus tradiciones ancestrales. Candela, de Tierra del Fuego, busca armar su propio camino en otro lado. Dos destinos que se miran como en un espejo, mostrando sus notables diferencias.

A las 23:00, la jornada cerró con «La Calesita« de Hugo del Carril, el tercer y último filme en 16mm proyectado por Fernando Martín Peña y Carlos Müller. Algunos organizadores recordaron que hace diez años, cuando Peña era director artístico del Festival, se dedicó un ciclo a Hugo Del Carril con nuevos positivos en 35mm. Recordé también que La Calesita cerró el ciclo de Filmoteca en la Televisión Pública la madrugada del primero de enero de 2024, incluyendo escenas de la serialización perdida.

Martes 11, día final. Si el eje de la programación fue el “ser” y la “pertenencia”, «El príncipe de Nanawa» lo englobó todo. Es un documental extraordinario. Ángel, su protagonista, quiere que el filme sirva para que su hijo entienda quién era su padre: de dónde viene, las decisiones que tomó y qué futuro discernir. La película muestra el desarrollo personal de “El Príncipe” mientras, a su alrededor, los ríos se secan y la escasez golpea los comercios. La irrupción de la pandemia de 2020 marcó, con acierto, el intermedio de 10 minutos.

El cierre de Fuera de Campo 2025 fue «La noche está marchándose ya», de Salinas y Sonzini. Sigue a Pelu, un proyectorista del cineclub Hugo del Carril que pierde su trabajo por los recortes estatales. No es una comedia, aunque sea divertida; es un espejo de la realidad del país. Logra, en medio del horror, encontrar momentos de gracia.

Fuera de Campo tuvo una gran programación. Las charlas, aunque se planteaban como necesarias, pecaron de intrascendencia. Lo que sí queda es el aura de festival: ser la contrapropuesta al evento oficial y, sobre todo, esas proyecciones que son estrenos llenos de amigos, donde la «hinchada» celebra mas a la producción de turno que al cine nacional.

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